Física cuántica, aceites esenciales y conexión mente-cuerpo

En un taller que realizamos Mª Jesu Avellaneda y yo para Nidore, comentamos la naturaleza electrica de los aceites esenciales. Ese comentario causó un poco de dudas, por lo que decidí investigarlo a fondo, y aqui está el resultado: 

Los aceites esenciales se componen de numerosos compuestos químicos, que van desde unas pocas decenas hasta varios centenares en una sola especie. 

Hasta ahora, la ciencia no conoce la composicion completa ni siquiera de los aceites más populares, como por ejemplo la lavanda: contiene al menos 200 compuestos identificados, pero se sabe que hay muchos más sin identificar.

Aun así, no necesitamos conocer todos los componentes de un aceite esencial para disfrutar de ellos. Podemos empezar a tener beneficios ahora mismo, aun sin comprenderlos completamente. La ciencia puede ponerse al día más tarde. 

Los aceites esenciales son más que una simple química, podemos calificarlos como vehículos de energía viva.

Un compuesto elaborado en un laboratorio puede tener la misma fórmula química que uno producido en la naturaleza, pero ni son los mismos, ni tienen el mismo efecto en el cuerpo y la mente. 

Una fórmula química no es una descripción completa de un compuesto, a pesar de que los químicos y los libros de química actuales lo digan. En lugar de describir un aceite esencial como "una mezcla de compuestos químicos", los aceites esenciales responden mejor a la descripción de "vehículos de energía viva".

La mayoría de los compuestos de aceites esenciales se construyen a partir de anillos de carbono. Una forma predominante de estos en los aceites esenciales es el anillo de benceno, que consta de seis carbonos que ocupan los vértices de un hexágono. De hecho, da nombre a los “anillos aromáticos”

El anillo de benceno fue descubierto en el siglo XIX, pero no se entendió bien hasta el desarrollo de la tecnología del siglo XX. A partir de una serie de medidas precisas de las propiedades eléctricas del anillo de benceno, los científicos finalmente se dieron cuenta que el concepto de átomos, protones, neutrones y electrones simples no podía explicar sus propiedades.

Llegaron a la conclusión que estos anillos ya no se podrían considerar expresiones de la materia medidas por sus dimensiones y masas discretas. En realidad son formas de onda que se tienen que medir por sus frecuencias, amplitudes y fases. 

En otras palabras, los compuestos de los aceites esenciales no son sólo moléculas de materia, también son formas de onda energéticas

El hecho que la energía y la materia sean equivalentes e intercambiables fue articulado por primera vez en 1905 por Albert Einstein (1879-1955). La constatación que los anillos aromáticos, se originan como materia pero funcionan como energía, fue sólo una confirmación más de la visión de Einstein.

Así, los aceites esenciales se pueden manifestar como partículas de materia (si miramos desde la química) o como olas de energía (si miramos desde la física). Limitar el estudio de los aceites esenciales a sus estructuras y partir de ella organizar toda la aromaterapia es, a mi entender, un reduccionismo que no nos conduce a entender sus efectos.

Ahora, hablamos de física cuántica y mostramos como los aceites esenciales utilizan las leyes tanto de la química como de la física moderna.

Hay dos formas fundamentales de la física: la clásica y la cuántica. Las dos son necesarias para describir el mundo que nos rodea y las maneras en que funcionan los aceites esenciales.

Las principales leyes de la física clásica fueron articuladas por Sir Isaac Newton (1642–1727). Tiene que ver con cosas bastante grandes para experimentar o medir con nuestros cinco sentidos. Proporciona las leyes por las cuales los ingenieros pueden construir puentes a través de los ríos, diseñar coches para ir y enviar cohetes al espacio exterior. La física clásica trata los fenómenos que implican dimensiones de la medida de un átomo o más grandes.

Los principios de la física cuántica fueron articulados por primera vez a finales del siglo XIX y principios del XX por hombres como Max Planck (1858-1947), Erwin Schroedinger (1887-1961) y Werner Heisenberg (1901-1976). Tiene que ver con cosas demasiado pequeñas para experimentar o medir con nuestros cinco sentidos. Explica cosas como por ejemplo los ojos eléctricos, los paneles solares y los espectrómetros y cómo funcionan. Se ocupa del comportamiento de las cosas con dimensiones más pequeñas que un átomo: electrones, protones, neutrones, quarks, neutrinos, mesones…

Como experimentadores humanos, podemos estudiar los objetos de la física clásica como observadores objetivos, separados y al margen de los fenómenos que estudiamos. Esto no pasa en la física cuántica, donde el experimentador siempre forma parte del experimento.

Por ejemplo, se sabe que la luz se manifiesta como una ola, descrita por frecuencia, amplitud y fase, o puede manifestarse como una corriente de partículas con propiedades de cuántos discretos descritas por medida, impulso y masa. Estas partículas cuánticas se denominan fotones. A pesar de que la luz puede aparecer como una ola continua o como un flujo de fotones discretos en cualquier situación dada, nunca puede ser ambas cosas al mismo tiempo y es el observador quien determinara el resultado. Es más, no existe como luz hasta que no se registra u observa. A medida que un haz de luz recorre la distancia entre su fuente y su objetivo, no es sino un "paquete de posibilidades" todavía no manifestado. Qué posibilidad se manifestará en el lugar de registro depende de la decisión del observador. 


El experimentador es inevitablemente una parte del experimento y un elemento determinante del resultado registrado.


Esto ocurre con la luz. Sólo en el momento de ser observada se hace luz tal como la conocemos. Hasta entonces sólo es un paquete pasajero de posibilidades, un paquete de probabilidades no nacidas.

Antes de aplicar los conceptos de la física cuántica a los aceites esenciales, hablemos de otras investigaciones relacionadas sobre la interacción entre la mente y la materia. Para ello vamos a considerar que los aceites esenciales son "energía viva" y que la intención humana y las decisiones pueden determinar la acción de un aceite.

Sabemos que la mente humana puede afectar las vibración del agua (Ver "El poder de la oración sobre las plantas" de Franklin Loehr -años 50- y "Mensajes del agua" de Masaru Emoto -años 2000-). 

También sabemos que cada proceso químico y neuronal del cuerpo humano implica la actividad de los electrones. Nuestras funciones corporales no son cuestiones simples de la química tradicional y la física clásica, también son mentales, emocionales y espirituales. 

 

La llamada "conexión mente-cuerpo" se realiza a través de los electrones y estos se ven afectados por el pensamiento y la intención humana.

 

 

Sabemos que los aceites esenciales amplifican la intención, tanto la de la persona que aplica los aceites, como la de la persona que los recibe. Los profesionales de la curación que los usan saben por experiencia que funcionan mejor con la oración. También funcionan mejor cuando están apoyados por la fe y la creencia por parte del receptor. Pero exactamente ¿por qué y cómo funciona esto?

La próxima vez que alguien te pregunte qué puede hacer un aceites esencial, puedes darle dos respuestas.

  • Puedes decir: "Bien, el aceite contiene determinados compuestos. Hay fenoles que son limpiadores y desintoxicantes. Hay ésteres que liberan emocionalmente. Hay sesquiterpenos que oxigenan las células y limpian la desinformación de la memoria celular. Y hay monoterpenos, cetonas, óxidos, etc., que pueden hacer esto o aquello y que pueden tener tal o tal efecto según la química del propio cuerpo. Los beneficios que recibiras de este aceite pueden ser diferentes de los que recibe otra persona puesto que teneis una química diferente". Esta sería una respuesta química, y es una respuesta perfectamente válida.
  • También puedes responder: "¿Qué quieres que haga? Esta botella de aceite es sólo un paquete de posibilidades. La posibilidad que te manifieste dependerá de tus pensamientos y deseos. Para una persona con diferentes pensamientos y deseos, manifestaría diferentes posibilidades". Esta sería tu respuesta de física cuántica.

 

Tanto la respuesta química como la cuántica son correctas y necesitamos las dos para describir completamente como funcionan.

El "paquete de probabilidades" que ofrece un aceite es una cuestión de química. Su composición o colección de compuestos determina sus "posibilidades". Un determinado aceite no es capaz de manifestar todas las posibilidades, sólo aquellas que sus componentes determinan. Cómo este paquete de posibilidades se manifestará en una persona en particular es una cuestión de física cuántica. Y la física cuántica está sujeta al deseo, al sentimiento y a la intención. 

En resumen, las acciones potenciales de un aceite están definidas y limitadas por su química, pero el factor determinante sobre qué acción potencial se manifestará está definido y limitado por las actitudes del que lo aplica y del que lo recibe.

 

La química determina lo que es posible. La cuántica las posibilidades se dan realmente. 

 

Esto quiere decir que el receptor de un aceite esencial tiene que participar en su propia curación. Los aceites no son sanadores. Sólo son vehículos (como decíamos antes: vehículos de energía viva) que tienen que ser guiados por nuestros pensamientos para que funcionen de una manera optima. 

Debido a su química innata y de la intención que se les da cuando se cultivan, destilan, envasan y distribuyen, los aceites esenciales de Young Living funcionarán incluso sin la participación consciente y el apoyo mental del receptor. Pero funcionarán mucho mejor con este apoyo y participación. 

La ciencia de los aceites esenciales, como agentes de salud y curación, implica tanto la física como la química en combinación con el corazón y la mente humanos.

 

Los aceites esenciales de grado terapéutico se encuentran en una categoría propia, están disponibles en la tierra desde la creación de la vida vegetal y están impregnados de las calidades y la intención de su creador. 

 

Para concluir, y a modo de resumen, podemos decir que los aceites esenciales funcionan a todos los niveles humanos: físico, mental, emocional, social y espiritual. Algunos incluso dicen que los aceites esenciales también pueden funcionar a nivel financiero, por eso Young Living tiene una mezcla llamada "Abundancia". Según las leyes de la física cuántica, "los aceites esenciales amplifican la intención". Esto es cierto sea cual sea vuestra intención, pero es mucho más cierto cuando vuestra intención es buena y está en armonía con un poder superior.

 

Adaptado a partir de un articulo del Dr David Stewart publicado originalmente en febrero de 2009

Modificado por última vez en Lunes, 07 Agosto 2023 12:06